Campesinas y campesinos aprenden a sanar la tierra desde adentro: el Módulo III de la Escuela Margarita Murillo reúne agroecología y derechos del campo

«El ecosistema es un ciclo: las raíces bajan a lo profundo para devolver vida a la superficie.»

Entre el 17 y el 20 de noviembre, la Escuela Agroecológica Margarita Murillo de La Vía Campesina realizó su Módulo III bajo el eje temático «Derecho campesino y sanando nuestro territorio (cuerpo-tierra) con la agroecología». Durante cuatro jornadas intensivas, educandas y educandos de distintas comunidades de Honduras compartieron saberes, prepararon biopreparados y debatieron los derechos que protegen a los pueblos del campo.

La escuela —nombrada en honor a la luchadora y defensora campesina Margarita Murillo— forma parte de la apuesta pedagógica de La Vía Campesina por construir soberanía alimentaria desde las bases.

De la tierra al frasquito: biopreparados para una agricultura sin venenos

El corazón de las primeras tres jornadas fue la elaboración colectiva de biopreparados agroecológicos. Los equipos aprendieron a preparar el Supermagro (MM5), un fertilizante foliar de fermentación anaeróbica creado por el campesino brasileño Delmino Magro que combina sales minerales y melaza en tambos de 210 litros; el Felisa Te Orgánico, abono foliar elaborado con estiércol de vaca feliz, suero de leche y microorganismos de montaña; y el Bocashi, mezcla aeróbica de harina de roca, ceniza, estiércol de gallina y melaza que fortalece el suelo para que las plantas se defiendan por sí mismas.

También se prepararon caldo sulfocálcico —agua, azufre y ceniza— para controlar la roya del café y la quitina de los insectos, y caldo de ceniza con jabón, cuya mezcla produce silicio y actúa como fungicida suave. Al caer la tarde del martes, los grupos instalaron además una lombricultura: las lombrices se reproducen cada 21 días y transforman el estiércol de vaca y hojas secas en humus de alta calidad.

«No podemos pretender echarle venenos a las plantas y después comerlo», recordó uno de los facilitadores durante la práctica. La lógica de los biopreparados, insistieron, no es matar sino nutrir: un suelo sano produce plantas sanas que se defienden solas.

Humus, humanidad y los ciclos del ecosistema

El miércoles 19 la jornada comenzó con un repaso teórico que vinculó ciencia y cosmovisión. Se explicó que la Abonera Compostera (AC) entrega materia orgánica estabilizada en forma de humus —término del que, según los facilitadores, viene la misma palabra humanidad—. El humus contiene tres ácidos clave: fúlvico, emmatomelánico e imatomelánico, este último responsable de dar elasticidad y estructura al suelo.

El concepto de «capacidad de campo» —el momento en que todos los poros del suelo están llenos de agua pero sin escurrirse— ilustró la precisión que exige el cuidado de la parcela. «Cuando llevamos AC le damos relajación a nuestra parcela, le damos tiempo de ser», resumió una de las facilitadoras.

Derechos campesinos: la lucha también tiene nombre de artículo

La jornada del jueves 20 giró en torno a los derechos campesinos reconocidos por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP). La dinámica de apertura partió de una pregunta sencilla y profunda: ¿Qué es un derecho?

A través de un ejercicio vivencial sobre cómo se interrumpe un derecho, el grupo analizó los artículos 15 (derecho a una buena alimentación), 16 (derecho a vivir bien), 19 y 20 (protección de conocimientos y semillas tradicionales), 21 (acceso al agua) y 22 (seguridad social). La salud comunitaria cobró especial relevancia: en muchos territorios, los CESAMO cuentan apenas con dos enfermeras y un médico para cubrir poblaciones extensas.

«La libertad se construye desde nuestra parcela», fue una de las frases que quedó resonando al cierre del módulo.

Acerca de la Escuela Margarita Murillo

La Escuela Agroecológica Margarita Murillo es un espacio de formación político-técnica impulsado por La Vía Campesina en Honduras. Combina la enseñanza de técnicas agroecológicas con el análisis de los derechos campesinos y la soberanía alimentaria, formando a líderes y lideresas que replican los saberes en sus comunidades.

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